Posteado por: Carlos Granda | septiembre 25, 2007

Loja, ciudad pequeñita

Hay tardes en las que llueve en el alma,
esos días eternos, colmados de nostalgia;
y entonces uno piensa en la gente,
en las casitas de teja de la calle antigua,
en el café humeante y cargado,
en el queso fresco y los tamales calientes,
se piensa en volver, en encontrarse otra vez…

Volver al pueblito perdido en los Andes,
ese montón de casitas que se arrullan al pasar de sus ríos,
aquel par de niños inquietos que de cuando en cuando,
deciden hacer alguna travesura.

Volver por los caminos de piedra que bajan del cielo,
mirar a las mujeres venir riendo entre los sauces,
sosteniendo pudorosas sus faldas,
que el viento del sur levanta imprudente,

Caminar por sus calles y patear una vieja pelota,
testigo perenne y callado de las grandes ilusiones de niño,
pretexto bendito para muchas tardes de felicidad y de sueños.

Regresar a la casa de la abuela,
aquella señora impaciente, de rostro claro,
que sabe lo que nos gusta y nos lo brinda cantando,
que nos pregunta de todo y que con sus historias,
nos hace saber que por aquí también ¡se ha pasado el tiempo!

Pasear despacio por el barrio,
y buscar entre la gente el rostro de Ella,
mirar de lejos al balcón de su casa,
como queriendo encontrar de nuevo aquel amor inocente,
repasar cada, lugar cada instante,
y recordar con nostalgia la tarde en que le declaré,
el amor más grande y sincero del mundo.

Entrar en la casa de los viejos,
y distinguir en sus paredes los recuerdos,
que una mano de pintura no ha podido borrar.

Descubrir a mi madre entre sus cosas,
y encontrar en su presencia el alivio,
para todos los males de mi alma,
la tranquilidad de un niño al sentirme en sus brazos,
mientras dejo caer una lágrima, que inquieta recorre su cabello blanco.

Observar a mi padre tras la ventana,
con la mirada fija en el horizonte,
intentando encontrar en las viejas montañas,
otra vez, aquellos días,

Revivir en sus ojos cansados,
la sinceridad y nobleza del ideal,
que con ejemplo me fuera inculcado,
el mismo que aquella tarde de agosto,
ávido de libertad saliera a buscar.

Hablar, reír con él, recordar a los parientes
y cuando la tarde se marcha,
dejar escapar un suspiro,
celebrando con una sonrisa la vitalidad de la niña,
sentarnos en el desván y mirar incrédulos,
¡cómo se ha hecho mujer!

Cómo se ha pasado el tiempo por mi pueblo viejo,
cómo duele saber que los amigos ya no están,
que no volverán las tardes en la esquina,
los días de fiesta y los domingos después de la iglesia,
que todos se han marchado en silencio,
como se marcha el último rayo de luz entre los árboles,
a la hora en que los pájaros dejan de cantar.

La oscuridad se asienta despacio,
sobre el techo de las casas juntitas,
mientras las luces pintan calladas,
de mil colores al valle.

Desde el cielo,
la luz de la luna nos inquieta el espíritu,
en la tierra, las madres después de la cena,
invitan a quedarse a los hijos,
los hijos de una ciudad pequeñita,
que en la noche del viernes no quiere dormir.

Carlos Granda Tandazo. Quito, agosto de 1996.

Así es volver a mi ciudad, así es como me siento cuando camino entre su gente, y aunque muchas cosas han cambiado, hay otras que siempre siguen igual. Por eso cada año la extraño más, por que cada vez que alguien se marcha de ella, hay otra razón para recordar, para seguir hablando de Loja, de la pequeña ciudad en el último rincón del mundo, donde siguen riendo, siguen amando y soñando, nuestras almas de niño.


Respuestas

  1. La nostalgia, la alegría; el desasosiego, la tranquilidad; el cielo y la tierra, son momentos que se viven en este, el último rinconcito del mundo.

    Cada letra, cada palabra, cada línea, cada párrafo, en fin muestra minuciosamente lo que es Loxa y como sus hijos anhelan estar junto a ella.

    Saludos…

  2. Volver a la ciudad, volver a la vida.
    Bien Carlos

  3. Cada día que pasa nos enamoramos más de esta ciudad, el filo de la patria o el último rincón del mundo, que muchos simplemente llamamos “hogar”. Bien compa.

  4. estaba inspirado compañero… eso pasa cuand uno está lejos…. hay veces en que se sigue estando lejos…. aunque sea en pleno san Sebastian…..
    Muy bien por el blog…
    Cuidate compañero!

  5. Chévere Carlos el Blog…me encanta que la gente aún se acuerde de lo nuestro, nuestra historia…

  6. Al leer lo que has escrito mi negrito en aquellos años de estudios fuera, solo puedo ratificar y admirar tan bonita descripción de mi Loja. Y aunque tengo espiritu de errante y siempre busco hacer camino por nuevos rumbos, mi corazon se pertenece a la ciudad de cristal donde nací y de la que siempre quiero estar orgullosa.

    Sigue escribiendo así por fa!!!!

  7. A mi se me hace que el 96 es apena la vuelta de la esquina que acobo de cruzar, y son 11 años. lindo post!!!

    Desde este último rincón del mundo se vive, se sueña y se suda un mundo mejor.

    Yo naci en el filo de la patria
    Donde el sol esta en las hojas
    de los árboles en flores
    La esperanza he visto en los caminos
    reflejándose en el rostro
    de los pobres campesinos

    Suena una guitarra en Macará
    Paso de mi patria hacia el Perú
    Su cantar no es llano llanto no es gongoja
    si usted nunca ha ido a Loja no conoce mi país

  8. Que impacto, me quedé mudo… me entraron ganas de salir corriendo a comprar un pasaje de regreso….

  9. No nací aquí, pero si he vivido aquí la mayor parte de mi vida y me parece una muy buena descripción del que hasta ahora ha sido mi hogar…

  10. Caramba ¿Ya ve que ha causado sensación?, y yo sigo repitiendo la pregunta: ¿Y se tenía eso tan bien guardado?…

    Felicidades, hace mucho bien leer palabras salidas del corazón.

  11. Primero felicitarte por el blog y lo bien montado que está.
    Desconocía tu faceta de escritor, casi poeta. Lo haces muy bien.
    Saludos,
    Carlos Manuel Pachano

  12. Gracias Carlos Manuel, eres muy generoso en tu comentario, la verdad es que en esta ciudad en donde viven muchos y verdaderos artistas, la desesperación nos obliga a hacer algo. Un abrazo y denuevo gracias.

  13. me gusto mucho , y es que es la verdad, no hay nada como sentarte a ver el horizonte de nuestra ciudad y recordar los momentos vividos, aquellas alegrias y tristezas de las cuales fue testido fiel nuestras calles, parques, y sitios en fin, ese amor amor de la niñez y tantas cosas mas que con el paso de los años añoramos cada dia mas

  14. Quién escribió is ud no ha ido a loja no conoce mi país?


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